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Los editores de e-books tratan de dificultar los préstamos en bibliotecas

En un esfuerzo para hacer que los préstamos de libros electrónicos en las bibliotecas parezcan menos convenientes, Penguin Group ha descontinuado las descargas de su biblioteca inalámbrica para usuarios de Kindle.

En cambio, los usuarios tendrán que descargar libros a una computadora, para luego transferirlos a sus lectores por USB. Además, Penguin ha terminado su acuerdo con Overdrive, un distribuidor de e-books para bibliotecas, lo que por ahora significa que Penguin no proporcionará libros de audio o electrónicos a las biblotecas con que trabajaba.

La razón de Penguin para romper con Overdrive es más bien técnica: Overdrive parecía confiado en Amazon para distribuir sus libros a los usuarios de Kindle, pero el contrato de Penguin le permitía a Overdrive sólo guardar y servir libros de sus propios servidores, de acuerdo a Infodocket.

Pero el problema más grande es que las mismas editoriales tienen reparos con las bibliotecas. En los EE.UU., Random House es el único editor de peso que le da a las bibliotecas acceso irrestricto para comprar y prestar e-books. Otras casas imponen restricciones sobre cuántas veces se puede descargar un libro o cúando pueden estar disponibles los títulos. Simon & Schuster y Macmillan tampoco prestan libros electrónicos.

Editores problemáticos

Y como vemos que ocurre ahora con Penguin, incluso cuando las casas editoriales participan, quieren que el proceso de préstamos sea difícil. Una reunión reciente entre editores y la American Library Association de los EE.UU. dejó este hecho dolorosamente claro, como señala la presidenta de la ALA, Molly Raphael. ”Tomar prestado un libro impreso de una biblioteca involucra una cantidad no pequeña de trabajo personal que suele incluir dos viajes: Uno para recoger el libro y otro para devolverlo”, escribe Raphael. “La disponibilidad en línea de los e-books altera este cálculo de fricción, y los editores están preocupador por que la diponibilidad para descarga de los e-books de biblioteca pueda tener un efecto adverso sobre las ventas”.

En otras palabras, poder descargar e-books de una biblioteca es demasiado fácil. La descarga por USB de Penguin podría ser una forma de introducir fricción. Si alguna vez has tratado de sacar un libro prestado de la biblioteca, sin embargo, sabrás que la mayor parte de la fricción viene de que todos los libros tengan que ser registrados, no del proceso mismo de descarga.

Además, al hacer que los usuarios descarguen un archivo a sus computadoras, los editores aumentan el riesgo de piratería de libros electrónicos. El software para crackear DRMs de e-books prestados no es tan difícil de encontrar, y los usuarios podrían verse tentados a levantar las restricciones del préstamo en tanto dichos archivos pasen a través de PCs. Al tratar de generar fricción, los editores podrían terminar reduciéndola para los usuarios menos escrupulosos.

PCWorld – 13/2/2012

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